miércoles, 11 de julio de 2012
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente
En América Latina, aproximadamente una de cada tres
personas que se conectan a Internet de alta velocidad lo hace desde un
dispositivo móvil. La mayoría accede a los servicios de banda ancha desde redes
móviles de Tercera generación, conocidas como 3G. Un estudio de la empresa
Alcatel-Lucent señala que, de seguir con esta tendencia, la comunicación móvil
evolucionará por completo en el 2014: las conexiones móviles superarán a las
fijas, con las que ahora se accede a Internet desde la casa o la oficina. César
Zhinin, gerente de Planificación e Ingeniería de Red de Movistar, afirma que
para responder a la demanda de consumo, la comunicación móvil llegará a la
tecnología conocida Long Term Evolution (LTE) o 4G, la cual ofrece mejores
prestaciones con mayor velocidad de navegación. Según el estudio de Alcatel-Lucent,
el LTE es hasta 10 veces más rápida que la red 3G y permite velocidades de
bajada de hasta 100 Mbps y entre 40-60 Mbps de subida, con unas cifras de
latencia de 20 a 25 milisegundos. Al mezclar mayor velocidad y menor latencia
se crean oportunidades para desarrollar nuevos servicios de banda ancha móvil
con facilidades personalizadas para aplicaciones particulares como video bajo
demanda, videoconferencia, juegos móviles, aplicaciones de Internet móvil y
aplicaciones de ‘cloud computing’. Zhinin comenta que la experiencia del
usuario con LTE será incluso superior a la que actualmente se tienen con las
conexiones fijas, con la ventaja de poder usar el servicio de banda ancha en
cualquier momento. Salvador Alvarado, director técnico de Claro, comenta que en
el camino de evolución es necesario adaptar los elementos y la arquitectura de
red a nivel del ‘core’, transmisión, plataformas y estaciones celulares para
que todas estas puedan soportar los requerimientos tecnológicos de LTE. En el
caso de Movistar, la operadora deberá cambiar el núcleo de red y el acceso
mientras que los usuarios tendrán que adquirir nuevas terminales porque las
existentes en el mercado ecuatoriano no soportan LTE. Tan solo equipos nuevos
comercializados en las redes LTE desplegadas, como el teléfono inteligente
Samsung Galaxy SII, Nexus, el nuevo iPad, entre otros, cuentan con esta
función. Las personas que quieran conectarse a estas redes en su momento
deberán adquirir un nuevo dispositivo para LTE o cambiar por uno que soporte 2G/3G
y LTE. Jacinto Cordero, director de Productos y Soluciones de la firma china
Huawei, recalca que en su empresa solo se requiere ingresar una tarjeta a las
radiobases instaladas a escala nacional y los módulos de radiofrecuencia. A
esto hay que sumar la banda de frecuencia. “Ecuador no puede definir el
espectro de banda de forma aislada, tiene que adherirse a los países de la
región, pues solo con eso se puede garantizar una economía de escala en la
evolución de redes y dispositivos móviles; ningún fabricante va a desarrollar
una infraestructura de red ni terminales que trabajen solamente en Ecuador”,
dice Bonilla. Zhinin añade que los fabricantes ya están a la expectativa de la
frecuencia que se designe. Esta licitación solo puede ser negociada por los reguladores
de cada país. En América Latina solo Brasil ya autoriza la LTE. Bonilla comenta
que un proyecto piloto en las principales ciudades podría costar USD 40
millones. Mientras que Zhinin comenta que el precio dependerá del espectro que
se asigne en la región.
miércoles, 4 de julio de 2012
El bosón de Higgs, una partícula clave para la física fundamental
Los científicos buscan desde hace 40 años el bosón de Higgs, un elemento clave de la estructura fundamental de la materia conocido como la “partícula de Dios”. En el “modelo estándar” (teoría de la estructura fundamental de la materia elaborada en los años 60 para describir a todas las partículas y fuerzas del universo), el bosón de Higgs es considerado la partícula que brinda su masa a todas las demás. Al intentar aislar los más pequeños componentes de la materia, los físicos descubrieron varias series de partículas elementales. Seis tipos de quarks (llamados "up" en inglés, lo cual significa "arriba", "down" o "abajo", "charm" o "encanto", "strange" o "extraño", "top" o "cima" y "bottom" o "fondo") forman parte de los componentes básicos o “ladrillos elementales” de la materia, al igual que el electrón y sus hermanos mayores, el muon y el tau, y tres tipos de neutrinos. Estas 12 partículas interactúan entre ellas, por intermedio de mensajeros, llamados “bosones”. Uno de ellos es el fotón, que porta la radiación electromagnética, y otro el gluon, que brinda cohesión a los núcleos atómicos. El fotón, que viaja a la velocidad de la luz, no tiene masa. No obstante, nuestra experiencia nos hace sentir la presencia de la materia, compuesta por átomos y, por lo tanto, también quarks y electrones. ¿De dónde viene esa masa? Los científicos explican que no proviene de las partículas mismas. En 1964, por deducción, el físico británico Peter Higgs postuló que existía el bosón que hoy lleva su nombre y que debía dar su masa a otras partículas. “La idea es que hay partículas que chocan permanentemente con bosones de Higgs. Estos choques frenan su movimiento, que se vuelve más lento, y le dan la apariencia de una masa ” , explica el físico y filósofo Etienne Klein. Klein compara este fenómeno con un hombre que intenta pasar corriendo en medio de una multitud que “frena su carrera” y le hace aminorar su velocidad. También compara al campo de Higgs con una especie de pegamento en medio del cual se encontrarían relativamente adheridas las partículas, lo cual se percibiría como una masa. Al bosón de Higgs se le llama “partícula de Dios”, como consecuencia de un libro al que se le cambió el título. El premio Nobel de Física Leon Lederman quería llamarlo “The Goddamn Particle” ("la partícula maldita"), por lo difícil que era encontrarla. El editor sacó la terminación “damn” y lo llamó “The God Particle”, ya que temía que la palabra “goddamn” fuera considerada insultante.
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