jueves, 27 de junio de 2013
Adicción de jóvenes a los 'smartphones'
Nam-Hee no duda en usar palabras fuertes, como "esclavos descerebrados" para sensibilizar a colegiales surcoreanos sobre los peligros de los teléfonos inteligentes, que crean adicción en niños cada vez más pequeños. Corea del Sur, país de origen de Samsung y líder mundial de los teléfonos móviles, está orgulloso de su éxito en la esfera de las altas tecnologías. Sin embargo, las autoridades gubernamentales, sanitarias y educativas expresan su preocupación por la creciente dependencia al mundo digital. El país asiático promueve desde hace años la tecnología digital como un factor clave del crecimiento de la capital, Seúl, conocida como "la ciudad más conectada del planeta". Alrededor del 70% de los 50 millones de surcoreanos tiene un 'smartphone', la tasa más alta del mundo, según la firma de investigación eMarket. No obstante, los padres de familia y las autoridades manifiestan su inquietud frente a la obsesión de los más jóvenes por el mundo digital. "Sentimos la necesidad urgente de emprender un amplio esfuerzo ante el creciente peligro de la adicción digital (...), principalmente debido a la popularidad de los teléfonos inteligentes", declaró a mediados de junio el Ministerio de Ciencia. Junto al ministerio de Salud y de Educación, esta Cartera pidió que las escuelas organizaran cursos para prevenir la adicción a la Internet y campamentos vacacionales para "desintoxicar" a los colegiales dependientes. Según datos del Gobierno, más del 80% de los estudiantes surcoreanos de 12 a 19 años poseían un 'smartphone' en 2012, el doble que en 2011. Un 40% de los dueños de teléfonos inteligentes pasan más de tres horas al día en Twitter, chateando o jugando, a pesar de que los profesores confiscan los teléfonos antes del inicio de clases. Una encuesta nacional que se realiza cada año sobre este tema muestra que casi el 20% de los jóvenes son "adictos" a sus teléfonos inteligentes. Los síntomas: sentirse ansioso o deprimido cuando no se tiene a mano su móvil, varios intentos fracasados para reducir el tiempo que se pasa en su dispositivo, sentirse más feliz cuando se está conectado. Sin embargo, los adolescentes no son los únicos afectados. La iniciativa del Gobierno apunta también a los alumnos de las clases primarias e incluso a los estudiantes más pequeños.
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